K
Barcelona, Spain
Prototype
**La resistencia oculta tras la simplicidad**
K nació como una exploración de la percepción visual.
La ambición era diseñar una pieza de mobiliario metálico que pareciera casi imposible: ligera, delgada y aparentemente frágil, pero capaz de ofrecer una resistencia, estabilidad y confort excepcionales. El proyecto desafía nuestras suposiciones instintivas sobre cómo debe verse un mueble para transmitir solidez y confianza.
El nombre K proviene de tres palabras japonesas que definen la esencia del proyecto:
**Katai** (硬い) — Duro **Kakkoii** (かっこいい) — Genial **Kami** (紙) — Papel
Juntas expresan la idea central de la colección: transformar la simplicidad del papel plegado en una pieza de mobiliario robusta y elegante.
La inspiración surgió del arte del plegado de papel. Una sola hoja, cuidadosamente doblada, adquiere una extraordinaria rigidez estructural sin necesidad de añadir material. Este principio se convirtió en la base de todo el proyecto.
En lugar de diseñar una silla convencional ensamblada a partir de múltiples componentes, K se desarrolló utilizando únicamente dos piezas metálicas idénticas. Unidas durante el montaje final, estas piezas simétricas dan lugar tanto a una butaca como a un banco, reduciendo la complejidad de fabricación y creando al mismo tiempo una silueta visualmente inconfundible.
Este planteamiento ofrecía numerosas ventajas. El uso de dos piezas idénticas simplificó las herramientas de producción, redujo los costes de fabricación, optimizó la gestión del stock y permitió que el transporte y el montaje fueran considerablemente más eficientes.
Aunque el producto final se fabrica a partir de acero cortado por láser, plegado y soldado, el proceso de diseño comenzó con papel.
Se realizaron innumerables maquetas de papel para estudiar las proporciones, el comportamiento estructural y la geometría de los pliegues. Trabajar a pequeña escala permitió poner a prueba cada idea de forma rápida y económica. A lo largo de todo el desarrollo hubo un principio que nunca cambió: si una estructura no era capaz de sostenerse por sí misma como maqueta de papel plegado, nunca funcionaría al trasladarla al acero.
El objeto final conserva fielmente la claridad y la precisión de aquellos primeros prototipos de papel.
Para reforzar ese equilibrio entre resistencia y refinamiento, la colección se acaba con pintura de calidad automotriz. El exterior recibe un acabado de alto brillo que resalta la pureza de su geometría, mientras que el interior incorpora una superficie mate y suave que crea un sutil contraste, enriqueciendo tanto la experiencia visual como la táctil.
K demuestra cómo una geometría inteligente puede sustituir la sensación de pesadez visual. Lo que en un primer momento parece delicado se revela extraordinariamente estable, mientras que su silueta plegada confiere a la colección una presencia escultórica que se integra con naturalidad tanto en interiores contemporáneos como en espacios expositivos.
El resultado es una colección que combina la precisión industrial con la elegancia del origami, demostrando que la resistencia no siempre se expresa a través de la masa, sino, con frecuencia, mediante una ingeniería cuidadosamente concebida y la simplicidad de una única superficie plegada.






